lunes, 30 de abril de 2007

El mar, tú y yo...

Cierro los ojos y sueño esa playa casi desierta y a nosotros bajo el poco cálido sol del atardecer. De la mano nos sentamos frente al mar y sonreímos. Me miras, te miro (conjuguemos?), nos miramos y nos elegimos, nos amamos y jugamos, tratando de inventar palabras nuevas para nombrar mi calma y tú tierna locura. Silencios repentinos se alzan entre tú boca y la mía y para unirnos a ellos, sólo nos besamos. A lo lejos las olas rugen llamándonos y quieres ir hacia el mar, y yo sin dudarlo, te sigo. Me abrazas acercándome a ti.. Cierro los ojos. Siento tus manos suaves recorrerme en infinitas caricias de sal mientras tiemblo y suspiro aferrada a tu pecho. Susurras algo en mi oído (algo que será nuestro secreto) y vamos hacia la orilla. Sentados en la arena, vemos el atardecer. ¿Cómo explicar con palabras lo que sucedió luego? Si de ser dos, pasamos a ser uno. Si nuestras almas, tú pecho y mis manos, mi cuello y tu boca, tus manos y mi espalda, mi cintura y tus piernas, se complotaron y nos conjuraron y nos transformaron en uno..

martes, 3 de abril de 2007

Despedidas..

Mi piel huele a madrugada y en mi mente atolondrada ensayo despedidas. Y no sé despedirme ni escribir y menos pedirlo. No sé, pero quiero que te quedes y quiero quedarme. Expongo, ante tu mirada, mis ganas de tenerte un poco más. Quédate, deja que me quede. Pero el tiempo como huracán nos pasa por arriba. Nos secuestramos tratando de ganarle más minutos al día. Entonces fabricamos minutos. Exprimimos al tiempo. Exprimo al tiempo, lo amenazo, le ruego, le hago promesas pero ni aún así logro que nos deje unas horas, un día o un mes más. Nada. Te vas, me voy y quiero que vuelvas y quiero volver . Quiero que vuelvas sin que te hayas ido. Quiero que te quedes. Quiero reírme de la dulzura de tu locura, de que me pidas que te mire todo el tiempo, de que no te canses de abrazarme. Quiero que me hables todo el tiempo. Tiempo. Que tiranía tiene el tiempo sobre nosotros. Y nosotros con promesas y palabras rompemos la distancia, la hacemos invisible y nos reímos de ella. Lo hacemos como ya lo hicimos. Pero quiero que te quedes y quiero quedarme. No sé.. aunque no puedas ni podamos, quédate...