miércoles, 13 de junio de 2007

Yo feliz, tú feliz, él feliz..

Cuando era chica pensaba que feliz era un verbo. Yo feliz, tú feliz, él feliz, ella feliz… Y como nosotros felices siempre, pensaba además que feliz era un verbo más poderoso que los otros verbos, porque se sostenía en el tiempo. No era como ir o estar, porque a veces uno iba y otras veces estaba. Tampoco era como mentir, porque eso no se hacía. Ni como bañarse, porque bañarse era un verbo de día domingo en la tarde (después de arreglar los cuadernos y la mochila). Y de eso me acordé la tarde del domingo, cuando me dormí acurrucada en sus brazos en ese banco del Parque Forestal. Me dormí muerta de frío y de amor. (Hace frío en las tardes de otoño en Santiago. Y hace amor). Y mientras despertaba, me ponía mi bufanda de colores, y buscaba una mandarina en el bolsillo derecho de mi mochila pensé, yo feliz..

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace días que no me daba una vuelta por acá y me encuentro con esto.. hermoso. Tú feliz negra, y yo feliz por eso.

Anónimo dijo...

Por cierto! buen banner de Amnistía Internacional.