Cierro los ojos y sueño esa playa casi desierta y a nosotros bajo el poco cálido sol del atardecer.
De la mano nos sentamos frente al mar y sonreímos. Me miras, te miro (conjuguemos?), nos miramos y nos elegimos, nos amamos y jugamos, tratando de inventar palabras nuevas para nombrar mi calma y tú tierna locura.
Silencios repentinos se alzan entre tú boca y la mía y para unirnos a ellos, sólo nos besamos.
A lo lejos las olas rugen llamándonos y quieres ir hacia el mar, y yo sin dudarlo, te sigo. Me abrazas acercándome a ti.. Cierro los ojos. Siento tus manos suaves recorrerme en infinitas caricias de sal mientras tiemblo y suspiro aferrada a tu pecho. Susurras algo en mi oído (algo que será nuestro secreto) y vamos hacia la orilla. Sentados en la arena, vemos el atardecer.
¿Cómo explicar con palabras lo que sucedió luego?
Si de ser dos, pasamos a ser uno. Si nuestras almas, tú pecho y mis manos, mi cuello y tu boca, tus manos y mi espalda, mi cintura y tus piernas, se complotaron y nos conjuraron y nos transformaron en uno..
1 comentario:
Ya sé que el acuerdo era sin publicar comentarios, pero es que Male ¿es para tanto?
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