martes, 25 de abril de 2006

Cartas perdidas...

A propósito de cartas perdidas, ayer una amiga me entregó una carta que alguien dejó en el parabrisas de su auto. Una carta que no era para ella. Me dijo que no se atrevía a abrirla y que seguro yo lo haría asi es que me la regaló. Estaba escrita en una hoja blanca con letra imprenta y tinta azul. Decía textual: "Lauri, me pego un tiro si me dejas, te amo tanto, Nico." El cuidador de autos nos dijo que la dejó un “joven flaco que manejaba un Vitara blanco”. También nos dijo que esperó harto rato. No a mi amiga, a Lauri. Pobre Lauri. El peso de Lauri. Después se aburrió y se fue.Mi amiga pagó el parquímetro, puso un disco de KOC y también nos fuimos. Con la carta en la mano me quedé pensando que era raro amar tanto, porque amar ya es tanto. No es como querer. Querer puede ser mucho, poquito o nada. Amar no. Amar es cuando la bolita llega hasta arriba y hace ting.También pensé en las cartas perdidas. En la gente que espera cartas que nunca llegan, porque el cartero se cansa y mejor las tira a la basura. Y en la pobre Lauri (que tampoco recibió la carta, aunque mejor que no). En el peso de Lauri. Y en el de las palabras.

There are very many things
I would like to say to you,
but I've lost my way and
I've lost my words....
(The Weight of My Words, KOC)

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