jueves, 5 de enero de 2006

La nostalgia...

Volví a Galeano, porque Galeano no me recuerda a nadie. Calamaro tampoco me recuerda a nadie. Calamaro sólo me recuerda a mí descubriendo, comprando y leyendo a Galeano. Galeano también me recuerda sólo a mí. Ayer me acosté temprano con el Libro de los abrazos de Galeano y a escuchar el disco de tangos de Calamaro que compré la semana pasada. A veces me pasa que estoy cansada. Cansada de deberte cuentos, esquinas de farmacias, calles, supermercados y canciones. Sobretodo canciones. (Como cien canciones te debo.) Estoy cansada de mi propia nostalgia. De acordarme de ti cada vez que toco un libro que debimos leer juntos. (Tú primero y yo después o yo primero y tú después, pero el mismo libro los dos). De entrar a Supermercado buscándote en el pasillo de las galletas y chocolates. De comer damascos pensando en tí. De tararear con pena esa canción de Lucybell que te oí tararear a ti alguna vez. Quiero cerrar los ojos y que nadie me pregunte en quién estoy pensando, por que aunque no me crean, ya no pienso en ti..
"...no quiero una nostalgia abstracta
no quiero una nostalgia imprecisa
no quiero una nostalgia general
no quiero una nostalgia universal
no quiero una nostalgia indiscriminada.
no quiero sentarme a enumerar recuerdos
como si soñara despierto en una cervecería
sin decir de dónde vengo
cuántos años tengo
ni qué es lo que pretendo..."
(Bertoni)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Oye pequeña.Una cancion alegre, tal vez aquella, que dice: "la vida es un carnaval". Te haga sentir mejor.